- ¿De dónde surge "El Pozo"?

La idea de “El Pozo” esta profundamente arraigada a la historia de mi familia, tengo un hermano autista que hoy tiene 26 años, de el cual he estudiado su conducta y su relación con el entorno que le rodea. En ese análisis pude observar el importante significado de la contención y el entendimiento hacia todo aquello que compone el mundo de estas personas.
En la película se toca un tema poco conocido, que perturba la vida de una familia, en la que afloran problemas comunes a todos; como la postergación de los proyectos propios debido a las complicaciones de uno de sus hijos, en este caso: Pilar, una chica autista, que provoca disonancias y conflictos entre los padres que desean hacer lo correcto, dejando de lado a su otro hijo Alejo que le cuesta entender y encontrar su lugar en el mundo.
EL POZO, nombre de la película, describe el lugar donde muchos de los padres de personas con autismo, han sentido que sus hijos están atrapados por los terribles aspectos del síndrome.
Con este film intento hacer ver cierta esperanza, sin perder de vista lo dolorosa que puede ser la realidad. Asimismo, el argumento nos permite conocer más de cerca la problemática personal del individuo con diferencias y la dinámica familiar – difícil muchas veces. El Pozo tiene como eje central ofrecer una nueva mirada sobre el autismo y a su vez el cómo llevar adelante una familia que tiene dificultades por criar a sus hijos.
He estado durante toda mi vida rodeado de personas con capacidades especiales, al tener también una clínica de rehabilitación, motivo por el cual me he decidido a exponer mis pensamientos y creo que es el momento justo para hablar sobre esta problemática en la realización de este film. Es necesario un interés por el tema y el largometraje cumple con ese objetivo. Quisiera transmitir un mensaje que despierte a la sociedad. Lo que propongo es introducirnos en el interior de la protagonista y observar desde su punto de vista, de que manera relaciona e interpreta las cosas que le suceden en la realidad, que fluctúa todo el tiempo con su mundo imaginario, donde hasta lo inanimado cobra vida.
El Pozo es una película que esta dirigida a un público joven y adulto, permitiéndome mostrar una nueva mirada, incluso estética.
Rodolfo Carnevale

¿Qué harías si no pudieras sentir?

LOGLINE: - “Una madre lucha por mantener unida a su familia, desarmada a causa de la enfermedad de uno de sus hijos”-.

SINOPSIS:
“EL POZO” cuenta la historia de Pilar, una joven que lucha contra la incapacidad de sentir, consecuencia de su autismo. Tiene 25 años, vive con sus padres –Franco y Estela-y su único hermano menor: Alejo, de 12. Debido a su discapacidad, la relación entre sus padres comienza a fragmentarse hasta llegar a un nivel de desgaste que los hará tomar una decisión respecto a ella: seguir cuidándola en casa –sabiendo que eso podría desmoronar completamente a la familia- o internarla, solución viable pero no compartida por ambos. En paralelo al conflicto que despierta el hacerse cargo de la situación, sus padres deberán enfrentar el daño irreversible que esto podría ocasionar en Alejo. A modo de dar fin a su lucha, Estela decide acudir a una psiquiatra como última opción, lo cuál provoca una separación en su matrimonio. Mientras tanto, Pilar se refugia en su mundo interno, colmado de imaginación y colores, permaneciendo ajena a la determinación que finalmente deberán tomar sus padres.

SINOPSIS ARGUMENTAL:
“EL POZO” cuenta una historia real, cruda, dramática y seria de una familia de clase media alta integrada por Franco (abogado, 50), Estela (Actriz, 48), Pilar (autista, 25) y Alejo (estudiante, 12) que luchan a diario contra la enfermedad de uno de sus hijos: Pilar, que a consecuencia de su autismo, se ve incapacitada de poder sentir y expresar, mediante palabras o emociones, su personalidad. Sin embargo, podría entenderse el sentido de esta familia en torno a las características que esta hija les otorga. Estela es una actriz retirada que dejó todo para poder hacerse cargo de la atención personalizada que requiere Pilar, lo cuál ya supone un problema respecto a su otro hijo, desplazado totalmente de ser el centro de atención y las consecuencias graves que eso –a menudo- puede provocar. Por otro lado se encuentra Franco, un marido con un gran sentido práctico; que de alguna manera, no acepta el rol en que su hija – tan especial- lo ubica en su vida, tan predecible y organizada.
Estela y Franco eran un matrimonio feliz, sin mayores obstáculos, hasta que Pilar, alrededor de sus cinco años, comienza a manifestar rasgos autistas. A partir de allí, se producirá en ambos un giro inesperado en la rutina familiar, que incluirá un desfile por los mejores médicos del país, pasando hasta por sacerdotes y curanderos. Con el nacimiento de Alejo, su segundo hijo, las cosas no logran cambiar ni mucho menos aliviar el drama que supone tener un hijo con esas características. A medida que crece, Pilar comienza a ser educada de manera especial, desarrollando un entendimiento único con su madre, la cuál cambia todo su lenguaje, gestos y hasta horarios para poder adaptarse al nuevo modo de vida que Pilar le ofrece. Franco se vuelca en su trabajo, y a menudo, en sus salidas de pesca con su mejor amigo y socio de su estudio jurídico: Héctor, un tipo soltero, un poco más grande que él, que en el desarrollo de la historia representará la calma y la contención para Franco. Por otro lado se encuentra Alejo, quién estando en una edad complicada como lo es la infancia, comienza a aislarse en el colegio por ser “el hermano de” lo cuál le provoca complejos de inferioridad y la posibilidad de sentir vergüenza de su hermana, a quién culpa por no tener amigos. Y si bien nunca reclama en voz alta alguna cosa a sus padres, lo hace desde su conducta y sobre todo de una manía que desarrolla: el grabar todo lo que piensa –incluso aquellas cosas que nadie debería escuchar-.
La situación familiar comienza a tensionarse cuando Pilar se desestabiliza debido a que los medicamentos dejan de ser eficientes; entonces comienzan a aparecer ataques de furia y violencia que muchas veces derivan en brotes epilépticos, provocando en Pilar un aislamiento aún mas severo de lo normal. Respecto a esto, crece la angustia y la desesperación en Estela cuando Franco –ya habiendo probado de todo- le comenta su idea de internarla, lo cuál a Estela le parece imposible debido a la “dependencia” que ambas han desarrollado una respecto de la otra. Alejo comienza a sentirse olvidado, desplazado y no tenido en cuenta; entonces su conducta se torna solitaria y muchas veces retraída.
La presencia de Pilar en la casa comienza a tensionar las relaciones entre sus padres, y entre Alejo con el mundo social. Ante la propuesta de Franco, Estela se desespera y decide buscar ayuda con una psiquiatra que trabaja con métodos más naturales y menos invasivos que los farmacológicos para ver, si como última opción, puede hacer que Pilar se reestablezca y normalice –dentro de su patología- para poder evitar una posible internación. Estela convence a Franco de su nueva idea, y deciden, una vez más, poner a Pilar bajo terapia psiquiátrica. Luego de unas sesiones y estudios, el cuerpo de Pilar parece calmarse. La calma retorna a la casa hasta que un hecho en particular produce una fragmentación tal que llega a dividir a Estela y Franco por tiempo indefinido. Una tarde, Pilar estaba dormida en el sillón del living, mientras que Alejo estudiaba con Sofía, la única compañera que quiso acercársele; cuando de repente, Pilar empieza a temblar en dormida, mascullando palabras que cada vez son más fuertes hasta que logra despertarse de su sueño y se ve ensangrentada en la zona de sus genitales. Alejo se alarma y grita a su madre que acude a atenderla. Pilar entra en crisis, Franco se lleva lejos a los niños y Estela se queda con Pilar. Luego de unos minutos, Estela siente culpa por haberse olvidado de ponerle el protector femenino para la menstruación, lo que desató en Pilar, un cuadro de nervios al verse ensangrentada. Al otro día en el colegio, Alejo escucha unos comentarios y se enoja con Sofía, la cuál le explica que la obligaron a contar, pero decide llevárselo a una plaza para explicarle todo y también para tratar de ayudarlo. Alejo acepta.
Pero en su casa, la situación entre Franco y Estela no puede seguir encaminada hacia un mismo objetivo, cuando la persecución del mismo está destruyendo el matrimonio. Estela le pide a Franco que se vaya de la casa, y este acepta, pero lleva a Alejo unos días a la casa de sus abuelos, mientras él se va a vivir temporalmente a la casa de su amigo Héctor. Estela queda sola, y Pilar internada. Es en esa soledad, donde Estela se enfrentará al hecho de que sin Pilar su vida ha quedado vacía y sin rutina alguna, como así también al surgimiento de la culpa por no haber sabido cuidar a Alejo ni tampoco escuchar a su marido. Aún así, resentida y enojada, decide continuar con la idea de que Pilar vuelva a casa.
Mientras Franco y Estela permanecen separados, y Alejo comienza a cultivar con ahínco su amistad con Sofía, Pilar parece haber encontrado una nueva vida dentro de la clínica, donde conoce a Román (retrasado mental, 29) con quién logra entenderse, mientras conviven con chicos similares a ellos. Estela va a visitar a Pilar casi todos los días, y se mantiene informada por la psiquiatra que nunca deja de verla. Franco se aísla y se refugia en sus fines de semana de pesca con Héctor, mientras Alejo desaparece por estar con sus abuelos y Sofía.
Pero la calma no es algo de lo que ellos puedan disfrutar, ya que la misma se pierde ante el menor descuido. Una mañana, en la clínica, mientras las cuidadoras preparaban el desayuno, Román decide escaparse con Pilar en la parte trasera del camión del panadero, para poder casarse con ella en la iglesia de la ciudad.
Al cabo de unas horas, Marta, la responsable de los chicos en la institución avisa a Franco y Estela lo ocurrido. Franco acude al cuerpo de policías, que se emprenden en una búsqueda colectiva de Pilar y Román. Estela se une a Esperanza, la madre de Román y deciden buscar por cuenta propia. Todos en la institución se encuentran alarmados, mientras que los padres comienzan a desesperarse. Sin embargo, Pilar y Román, pasean por la ciudad, cuáles niños, en busca de una iglesia para poder casarse. Aquí comienza a ocurrir un quiebre en Pilar, donde su potente imaginación se funde con la realidad, produciéndose en ella un estado de crisis que termina en un cuadro epiléptico grave. Al cabo de unas horas, logran encontrarlos en la iglesia, toda alborotada, debido a la situación.
El final de esta historia ocurre en el hospital, con un pasillo ocupado por Franco, Estela, Alejo, Sofía, y Amanda (psiquiatra). Estela decide ingresar a la habitación para ver a Pilar. La observa con tristeza y vuelve a salir. Pilar queda sola en la cama, entubada completamente, cuando de repente se puede ver en una de sus mejillas, una lágrima gorda y pesada que recorre todo su rostro.
Quizás lo más increíble de esta historia, radique en la magia de saber que lo que alguna vez separó y quebró a la familia, es lo que al final vuelve a unirla.